Blog de un bebé

miércoles, agosto 30, 2006

Mi primer potito de frutas


El pediatra me ha dicho que ya puedo empezar a tomar un potito de frutas por la tarde. Para regocijo de mi mami, le indicó que daba igual que fuese preparado por ella o que lo comprara en cualquier farmacia o supermermado, que nutritivamente eran iguales y además el que se compra es menos ácido. Así que mamá se fué corriendo al super de la esquina y me trajo los potitos de Nestlé de pera-plátano, que resulta que están muy buenos una vez superadas las dos primeras cucharadas, que me dan repelús. Pero cuando me los compra de fruta variada son más líquidos y no me gustan tanto. El de manzana no me lo ha querido dar a probar todavía, porque dice que después de la que formé con el de fruta variada no va a experimentar más hasta que me salga el de pera por los oídos. Espero que sea en sentido figurado, porque ya me pongo de potito hasta las orejas, a pesar del babero odioso de plástico. Pero que me salga del estómago a las orejas me parece que puede ser una porquería. Luego me quedo toda pegajosa. Lo sé por experiencia, porque cuando mami me lo está dando me distraigo metiendo la mano en el potito y luego todo lo que toco lo convierto en pegajoso. Mami dice que todavía no estamos preparadas para comer potito en la calle. Que de momento es mejor que merendemos en casa, y que se va a comprar un impermeable ¿pero los impermeables no son para la lluvia???

martes, agosto 29, 2006

El parque


Como ya casi no quepo en la minicuna (por eso se llama mini....) me han comprado un parque.
Es chulísimo pero no sé estarme sentadita y me caigo enseguida. De todas formas promete ser un buen aliado cuando dentro de poco pueda mantenerme sentada, y además tiene unas argollas a la que me puedo agarrar para ponerme de pié. Mami usa las argollas para colgarme los juguetes, pero no llego y me canso de intentar cogerlos, menos mal que cuando protesto me los dan para que pueda estrujarlos. Lo que no entiendo es porqué no quiere que me los meta en la boca, si están mucho más blanditos que la cuchara esa con la que me obliga a tomarme el zumo de naranja.
Ya tomo zumo y además cereales um....., que bien huelen los cereales.
Pero solo me los ponen en el bibe de la noche y he decidido ponerme en huelga y no tomarme los demás. Es que ya no molan tanto los polvitos mágicos solos, y no huele ni la mitad de bien.

lunes, agosto 28, 2006

La sillita nueva de paseo


Me han comprado una sillita más pequeña de paseo. Según mami cuando ella empieze a trabajar la dejará en casa de la abuela para que podamos salir a la calle. Por lo visto piensa dejarme como un paquete en casa de la abuela y largarse de cháchara a su oficina. Pero mami, ¿no es más guay quedarte en casa conmigo?
Además, la abuela podría venirse a casa a cuidarme, pero papá trabaja en casa y prefiere estar sin "ruiditos". Ha conseguido que el perro deje de respirar cada vez que él habla por teléfono, así que mamá piensa que estaré mejor en casa de la abuela que en la nuestra, sometida al tercer grado de papá. Por eso me han comprado una silla nueva, la verdad es que es mucho más ligera y como mamá nunca brilló por su fuerza ni musculatura, es mucho más fácil que me lleve sola en el coche con esta sillita, y le costó algo menos de 90 €. No es tan chula como la otra, pero es más práctica y mucho más barata.
Gandalf, esa pelota mil veces pinchada, que sale en la foto entre tus patas delanteras, me recuerda que ya te puedes ir olvidando de coger mis juguetes. Por cierto que ese balón era de reglamento. Un chiquillo lo embarcó en casa un día que el perro estaba solo y cuando vino a buscar el balón tres días más tarde decidió que ya no merecía la pena llevarselo. Mi perro ha estado obsesionado con el balón casi un mes, intentando meterlo en casa todos los días y mamá que no, y que no. Menos mal que ya se le ha pasado el mes futbolero y ahora ha vuelto a obsesionarse con el puntito (el puntero láser). Que perro más bobo. Cuando yo consiga caminar se va a enterar de quién manda en esta casa.
Por cierto mami, en la foto se nota que la sillita la estabamos probando porque tiene todavía los plásticos puesto en el asa donde tú debes poner las manos, es que no me cuidas los detalles.

lunes, agosto 14, 2006

La tercera vacuna


Me han vuelto a engañar. Ayer cumplí cuatro meses y en lugar de comprarme una tarta de chocolate van y me pinchan de nuevo en los muslitos. Ya me pareció raro que me despertaran a las ocho de la madrugada ¡¡uf!!, menos mal que ya sé taparme los ojitos con las manos, mira que encender la luz a esa hora.... Me tomé medio bibe y me llevaron a la calle, yo iba frita de sueño claro porque madrugar no es lo mío y como esta vez fué papi el que me agarró los muslitos no me esperaba yo el primer pinchazo, pero el que me sentó fatal fué el segundo en el otro muslito. Papá es un traidor. Mami dice que no se lo tenga en cuenta a ellos, que la mala es la enfermera. Pero yo no me fío de nadie. De vuelta a casa, dejo a medias otro bibe, porque tengo mucho sueño, es que no me dejan dormir.
Cuando me despierte quiero ver el Playhouse de Disney que hemos cambiado el ONO de estrella a familiar y ahora veo todos los canales de Disney. Ayer vi el gran perro rojo Clifford o algo así y era muy bonito, ya estoy harta del Bob esponja, que a papá le hace mucha gracia porque el camarero del bar que está cerca de casa es clavadito a Calamargo.
Mamá en esta foto se me ven los pañales, ¿no tienes otra en la salga sonriendo?

Ya voy en sillita de paseo





Por fin mamá se convenció de que se me había quedado pequeño el prima (una especie de capazo pero que sirve también para el coche) y me ha puesto en la sillita. Me encanta. Puedo ir mirando todas las cosas por la calle y como estoy tan entretenida ya no me duermo tan rápido como antes (ahora tardo unos diez minutos en dormirme cuando salgo de paseo y antes me dormía en el minutos dos). La sillita me queda un poco grande todavía pero con lo rápido que estoy creciendo dentro de poco me irá perfecta.
He estado unos días sin actualizar el blog porque estamos de vacaciones, según papá. Pero yo creía que en las vacaciones nos íbamos a ir de viaje, y resulta que mis papis son más cobardes de lo que yo pensaba, y ahora dicen que hace demasiado calor y que no se puede estar en la calle con bebés. No se a quién se referirán con lo de bebé, porque yo ya voy sentada en mi sillita y peso siete kilos, así que soy una niña mayor. Espero que a mamá no se le ocurra traer otro bebé a casa porque yo quiero todas las atenciones para mí. Bastante tengo con el perrito de las narices que no para de lloriquear cada vez que papá juega conmigo y por fuerza hay que dedicarle un ratito a él, hay que llevarlo al pinar, tiene que jugar al puntito (un puntero láser que el bobo de mi perro no deja de perseguir), luego viene con la pelota cada vez llegamos de la calle, y para colmo cada vez que salimos de paseo ladra protestando porque me llevan a mí y a él no ¿pero que se habrá creído el peluche este?
En fin, que nos hemos quedado en casa todas las vacaciones, y yo no me quejo siempre y cuando no se les ocurra apagar el cacharrito ese que hecha frío, que soy muy calurosa y según mami la mía es la generación de los aires acondicionados porque cada vez que lo apaga por la noche me despierto protestando. No me quiero ni acordar la última vez que se fueron al cine y me dejaron en casa del abuelo, que desde luego es de otra generación porque por la tarde apaga el aire y claro, así no hay quien duerma. Cuando por fin me recogieron mis papis me llevé doce horas durmiendo seguidas en mi casita fresquita, menos mal que alguien me entiende.
He oído en el telediario que la gente iba con mangas largas en el norte ¿no podríamos mudarnos antes del verano que viene?